Por qué, para qué,
a quién.
1
Junto con el cliente se determinan claramente: el enfoque general, el objetivo general, los objetivos específicos, las metas a alcanzar, el público objetivo y todos los detalles generales determinantes en el proyecto.
     
Qué queremos decir
y cómo lo queremos decir.
2
Estudio de la información obtenida del cliente para encontrar los puntos determinantes y poder definir qué vamos a decir exactamente y en que lenguaje lo vamos a comunicar al público objetivo.
     
En dónde y a cuántos
lo queremos difundir.
3
Se seleccionan los canales de comunicación visual más eficientes para llegar a nuestro público objetivo de manera acertada, y se definen las piezas gráficas necesarias para este fin. Del mismo modo estos canales van relacionados directamente con el volumen de público objetivo y las características del producto o servicio.
     
Hasta dónde
lo queremos decir.
4
Se estudian a fondo todos los contenidos que irán en las piezas gráficas y canales seleccionados, de tal forma que estos llenen totalmente todos los requerimientos necesarios del proyecto, sin desviar la atención de lo que queremos comunicar.
     
Cómo queremos
que lo perciban.
5
Frio, cálido, enérgico, vital, contundente, innovador, casual, inteligente, audaz, confiable... Son muchas las sensaciones que podemos transmitir. Se define exactamente cómo queremos que el público objetivo sienta el servicio o producto de nuestro cliente.
     
Comunicación,
exposición y crítica.
6
Se definen las directrices adecuadas de diseño gráfico, de lenguaje visual, de tipografía, de estructura conceptual y de color, para capturar la esencia de lo determinado en todo el proceso creativo.
 
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